martes, 9 de septiembre de 2008

Ginebra (Suiza)


Un dia de abril del 2008, al salir del trabajo, nos dirigimos al aerepuerto del Prat para ir a Ginebra. Antes de contaros el viaje, un poco de historia: Ginebra es la capital del cantón de Ginebra, la segunda en importancia de Suiza, despues de Zurich, y es famosa por su calidad de vida y ser sede de multiples organizaciones internacionales.

Tiene un aereopuerto internacional, que es explotado conjuntamente con Francia, y tambien es posible llegar a traves de Francia por el TGV.

Si quereis más información, podeis echar un ojo a la página de
wiki al respecto.

Ahora vamos al viaje. Llegamos al aereopuerto, que se encuentra muy cerca del casco urbano de la ciudad, en la salida encontramos minibuses de varios hoteles que llevaban directamente y gratis hasta ellos, y sinó, es fácil coger un tren directamente al centro. Nuestro hotel era el Movenpick de 5* (fue una oferta, no es creais, eh!), así que cogimos el minibus que hacía el recorrido cada 30 minutos y nos acodamos en el hotel. No estaba nada mal, un poco lejos del centro, pero bueno, como he dicho, en el tren desde el aerepuerto se llega en unos 15 minutos a la estación central.

Antes que nada una observación, la ciudad (y el país) es extremademente cara, no quiero decir cara como puede ser Paris o Londres, sino en un grado algo superior. Aunque por supuesto, los sueldos alli son más del doble que los de aquí..., pero eso seria otra cuestión.

Bueno, la primera noche no nos dió tiempo más que volver a cenar al aerepuerto, que estaba a unos 200 metros del hotel, ya que era tarde, y como buena ciudad europea, la cena se sirve siempre antes de las 9. La cena no fue muy agradable, ya que el único sitio que estaba abierto fue un bar/kiosko, que vendia bocadillos, pero nos cobraron una burrada por un bocadillo que nunca sabremos que contenia. A la mañana siguiente, nos levantamos bien pronto, ya que sólo estabamos para este fin de semana, y cojimos el tren para el centro.

Un punto a favor de la ciudad, es que la mayoria de hoteles ofrecen de forma gratuita un bono para el transporte público (metro, autobus y tranvia) y éste es bastante completo.

La ciudad ofrece un paisaje bucólico, con una arquitectura preciosa. La ciudad se abre frente al Lago Leman, y tiene los Alpes nevados detrás, lo que hace un efecto como si estuvieramos en un valle alejado de todo lo demás, las montañas por un lado y el agua por el otro.







Una vez bajas de la estación, se abren varias calles más anchas, que bajan hasta la orilla del lago, aconsejo seguir esta ruta, seguro que si miras hacia arriba ya ves desde en medio del lago el Jet d´Eau, que es un chorro de agua que se eleva 140 metros y que sale a una velocidad de 200 km/h, y que en un principio se concibió para aliviar la presión que el agua del lago ejercía en los muelles, ahora se ha convertido en una atracción turística más y es una de las señas de identidad de Ginebra.


Cuando llegamos a la orilla, podemos ver varios puentes que cruzan la ciudad, y una buena perspectiva del casco histórico que se encuentra en el otro lado. En esta lado antes de cruzar vale la pena pararse a ver el Mausoleo del Duque de Brunswick, que cedió su patrimonio a la ciudad con tal de que le erigieran este monumento más típico del Renacimiento que del siglo XIX.

Cruzamos a la otra orilla, y nos introdujimos en las calles más estrechas, antiguas y bonitas de Ginebra (menos la típica via comercial, con las típicas tiendas, que no faltan en toda capital europea.)

Nuestro paseo nos llevó a la Catedral de San Pedro, del siglo XII, bastante bonita, de interior discreto como señalaban los cánones, excepto la pequeña capilla situada a la derecha de la entrada, muy bien conservada, y de belleza parecida a la Saint Chapelle de Paris.

Seguimos paseando por las callejuelas, y decidmos comer en un McDonalds, que no es la opción mas sana, pero sinceramente... era la más barata (y aún así, salía más caro que en España).




Es una ciudad con varios espacios verdes, preciosos parques llenos de zonas para recreo, y entre ellos uno especialmente gracioso, ya que tenia varios ajedreces gigantes (cada ficha media sobre un metro de altura) para la gente echara una partida, y además eran gratuitos.


Por la tarde decidmos ir a la sede la ONU, situada en la otra orilla, un poco más alejada, y usamos nuestros bonos para coger un autobus hasta ella. La zona "internacional" de la ciudad es muy bonita, con edificios de cristal, zonas verdes y gente de todas partes. La entrada al edificio de la ONU destaca por el camino de banderas hasta la entrada (el edificio, antes de la Segunda Guerra Mundial, habia sido la sede de la Sociedad de Naciones).













Rodeamos el edificio hasta la entrada de visitantes, y despues de un exhaustivo control, peor que en un aerepuerto, le dieron a Mónica una tarjeta de identificación, que aun conservamos. Las visitas son guiadas, y en grupos reducidos, así que la hicimos en ingles, y fuimos pasando por las distintas salas de plenos, y pudimos ver los regalos que los dirigentes de varios estados han hecho a la ONU.

Despues de salir de la ONU, vimos el edificio sede de la Cruz Roja Internacional, pero no nos dió tiempo a visitarlo.



Nos encaminamos de nuevo al centro en bus. Una vez allí, nos dirigimos a pasear por el muelle izquierdo, pasamos entre barcos, y entre cisnes, que tienen allí una cala especial, donde se acercan a los viandantes, y hasta es posible darles de comer directamente, es una sensación extraña sentir el picotazo de un cisne, jeje.

A la hora de cenar se notó que no teniamos un presupuesto muy elevado, y estuvimos buscando algún sitio lo más barato posible. Al final cenamos en un restaurante chino, que si bien no era barato, era lo mejor que vimos, y aún así nos costó, el menú más barato de todos, cerca de 20€ cada uno. Cenamos bien, y nos fuimos al hotel a descansar...

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