A la mañana siguiente nos levantamos pronto para aprovechar el día, y nos dirigimos al centro desde el tren que sale del aeropuerto (como había comentado ya, estaba muy cerca del hotel y había un minibus que te llevaba gratis). Estuvimos callejeando por el el muelle alrededor del lago, nos adentramos en un espigón que se introducía unos 100 metros en el lago, donde la gente aprovechaba que hacia sol para tumbarse y pasar el día con un picnic.
Comimos en una terraza unos frankfurts, que era lo más barato, y ya con el tiempo justo, nos dirigimos al hotel, recogimos las maletas, y en unos minutos ya estábamos en el aeropuerto de Ginebra, con destino a Barcelona (un consejo en general, todas las tiendas y restaurantes tienen un horario europeo, por lo que cierran muy pronto, las del aeropuerto incluidas, lo sabemos por experiencia, así que sed previsores!…)
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